


La idea que deseaba que el packaging transmitiera era de piezas únicas elaboradas en un proceso artesanal, más lento y con respeto por la naturaleza. De ahí que encargara dos tamaños de cajas (para escoger según la joya) en papel craft 100 % reciclable que venían sin montar. Las estampaba manualmente con un tampón con el logotipo que había encargado para estos fines y las montaba una vez secado, asunto que abarataba el proceso y permitía flexibilidad para distintos lugares de impresión y cambio de colores.
